¿Por qué es importante tener en cuenta el género en nuestras intervenciones como psicoterapeutas? (En general, se suele incorporar el enfoque de género cuando hay abuso de poder o algún tipo de violencia, pero no ante situaciones menos extremas…)

Incorporar la perspectiva de género supone tener en cuenta la relación entre los malestares por los que las personas, parejas y familias acuden a terapia y los roles y mandatos de género. Estos mandatos configuran nuestra identidad desde la infancia e interseccionan con otros relacionados con la clase social, la raza, la cultura, etc. Creo que en cualquier intervención es necesario incorporar este enfoque, tanto en el diagnóstico como en la intervención.

¿Cómo crees que influyen los roles y mandatos de género en la relación de pareja? ¿Qué pasa si no tenemos esto en cuenta en nuestras intervenciones?

Creo que la construcción de las relaciones de pareja está muy marcada por estos mandatos. Para las mujeres la formación y el mantenimiento de estas relaciones son un elemento clave en la formación de nuestra identidad y en el mantenimiento de nuestra estima. Los mandatos de género femeninos también permiten la conexión con la vulnerabilidad y con la impotencia, algo que limitan los mandatos masculinos.

Me resulta muy interesante cómo trata este tema Almudena Hernando, historiadora feminista, en su libro “La fantasía de la individualidad” (2011). Ella relaciona la desigualdad de género con las trayectorias históricas diferenciadas en términos de identidad de hombres y mujeres (identidades individualizadas frente a identidades relacionales). Describe que al principio de la historia, en sociedades orales, la identidad era relacional. Poco a poco en función de diferentes situaciones (necesidad de desplazamiento, enfrentamiento al control de la naturaleza, etc.) los hombres fueron adquiriendo rasgos progresivos de individualidad y de poder y las mujeres de forma complementaria fueron compensando la perdida de conexión emocional adquiriendo la función de mantener los vínculos. Para ella estas trayectorias diferenciadas marcan la desigualdad en las relaciones de pareja. La tarea pendiente, según esta idea, incluye que la construcción de identidades masculinas incluya reconocer la fragilidad, las emociones y los vínculos.

¿Cómo podemos ser más sensibles a este aspecto en terapia de pareja? ¿necesitamos tomar conciencia de nuestros propios estereotipos y creencias? ¿a qué aspectos de la relación de pareja debemos prestar atención?

Creo que sería imprescindible que la formación desde el inicio incluyera la incorporación en perspectiva de género para evitar los sesgos citados. En esta formación hay necesariamente que incluir la auto-reflexión del profesional acerca de su propia historia, sus creencias y prejuicios, con la posibilidad de realizar una crítica al marco conceptual en el que se ha formado. Los/as terapeutas al interactuar con las parejas vamos a poner en juego valores e ideología, muchas veces de forma inconsciente.

Incluir la dimensión de género supone analizar el poder implícito en las relaciones. No tener en cuenta la dimensión de género en las relaciones de pareja puede suponer invisibilizar el poder relacionado con esta dimensión. Por ejemplo, en las relaciones de pareja complementarias que implican que una de las dos personas se encuentra en condiciones de superioridad en cuanto a la capacidad de influir en esta situación, las y los profesionales podemos invisibilizar maniobras de control y de dominio sutiles cuando provienen de los hombres, observándolas como reacciones “naturales” y, por el contrario, patologizar estas formas de control cuando se producen por parte de las mujeres.

El jueves 9 de mayo Cristina Polo imparte en FOCUS el taller “Los roles y mandatos de género en terapia de pareja”.

Toda la información a tu alcance en los siguientes enlaces:

- Focus

Formación en terapia sistémica para profesionales: cursos anuales, cursos monográficos, talleres y supervisión. Cursos de desarrollo personal y profesional. Psicoterapia individual, de pareja y familia.